Hay tardes divertidas, largas, de película, en las que solo comes, en las que prefieres estar sola, en las que lloras como nunca...pero hay otro tipo de tardes que no todos conocen, que solo conoces cuando experimentas eso que algunos llaman amor. A mí, personalmente, no me gusta llamarlo así, es más, es un sentimiento aun sin descifrar. Solo aquellos que ya lo han vivido pueden saber de que hablo. Hablo de esas tarde a su lado, esas tardes de risas, esas tardes en las que el mundo se para, todo desaparece y solo estamos nosotros dos: él y yo. Puede que penséis que solo soy la típica enamorada, y vale...puede que sí, pero si realmente pensáis eso, es que aun no habéis estado enamorados...que no sabéis lo que es de verdad estar al lado de alguien sin importarte todo lo demás. Y es que él es mi cura a todos esos días en los que no me apetece ni levantarme de la cama por las mañanas .Porque me divierto, puedo reír, saltar, hacer el gilipollas y si el se ríe, me encanta. Me encanta cuando nos reímos juntos! Porque hacemos todas las tontadas que se pueden hacer, hablamos de cualquier tema y...nos miramos y ya sabemos lo que estamos pensando.












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