21 agosto, 2011


Hay veces que tienes que tropezar diecisiete veces con la misma piedra. Que en la vida se aprende a base de palos, y lo peor es que no eres tu quien decide cuantos palos vas a llevarte, ni tu ni nadie. Simplemente te los vas llevando hasta que ya no puedes más y acabas reaccionando. Porque si hay algo de lo que me he dado cuenta es de que          el movimiento se demuestra andando, que a veces hay que chocarse con una pared para saber que está ahí y que si no miras, nunca podrás ver.


No hay comentarios: