+Nada.
-Y porque lloras?
+Por nada.
-Venga anda, dímelo, que te pasa?
+Nada, que temo al mañana, al que la distancia rompa esta gran unión, esta amistad.
-No digas tonterias, esto no acabará, esto es para siempre.
Hay veces que tienes que tropezar diecisiete veces con la misma piedra. Que en la vida se aprende a base de palos, y lo peor es que no eres tu quien decide cuantos palos vas a llevarte, ni tu ni nadie. Simplemente te los vas llevando hasta que ya no puedes más y acabas reaccionando. Porque si hay algo de lo que me he dado cuenta es de que el movimiento se demuestra andando, que a veces hay que chocarse con una pared para saber que está ahí y que si no miras, nunca podrás ver.